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Una señal de San Florián

Los sacerdotes regalan estampas en Polonia en Navidad y creamos una que detecta venteos tapados, reduciendo la intoxicación por monóxido.

Más de 100 personas mueren en Polonia cada invierno por intoxicación con monóxido de carbón, causada por ventilaciones bloqueadas en sus hogares. El monóxido de carbón mata a todos por igual: católicos, ortodoxos, creyentes, no creyentes, ricos y pobres. Polonia es un país religioso, con una arraigada tradición mediante la cual los sacerdotes parroquiales visitan los hogares de los creyentes en Navidad. Durante estas visitas pastorales, los sacerdotes regalan estampas de santos para que cuiden los hogares contra el mal y otras amenazas. San Nicolás de Bari alejará a los ladrones, mientras que San Cristóbal le mantendrá a salvo de accidentes automovilísticos. Pero este año los sacerdotes de varias religiones regalaron una estampa muy distinta: la de San Florián, el santo patrono de los bomberos y los limpiadores de chimeneas. Estas estampas fueron creadas de manera magistral por la pintora polaca de iconos, Tamara Penwell. Las diferencias en la presión del aire hacen que éste se mueva, lo cual crea corrientes de aire en los venteos. Por lo que si usted coloca un trozo de papel frente a un venteo que funcione bien, el mismo debería quedarse adherido. Si no lo hace, es una señal de que el hogar no está apropiadamente ventilado. Casi 30 millones de estampas de San Florián fueron distribuidas entre la población polaca de 37 millones de personas. La estampa de San Florián se convirtió en una herramientas que salva las vidas de las personas, sin importar la religión. Además, fue la primera estampa religiosa comprobada en funcionar de verdad.